Declaraciones oficiales de política exterior

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Declaraciones oficiales de política exterior de 15 Enero 2016


Sumario



1. COP21 - Entrevista de Laurent Fabius, ministro de asuntos exteriores y del desarrollo internacional, para el periódico «Le Monde»
(Paris le 2016-01-11)

Q - La COP21 concluyó con un acuerdo decisivo sobre el clima. ¿Ya terminó su misión?

R - Muchos creyeron que, cuando di un golpe con mi pequeño martillo verde para celebrar el Acuerdo de París, se había terminado la Presidencia francesa. ¡Pues no! Preparamos esta COP 21 durante el año 2015. La presidí en diciembre. Pero esta Presidencia se extiende hasta la COP 22, en noviembre de 2016, en Marrakech donde pasaremos la estafeta a nuestros amigos marroquíes. 2015 fue el año de las negociaciones y decisiones, 2016 debe ser el año de la aplicación y la acción. Nuestra diplomacia seguirá intensamente movilizada.

Q - ¿Desde el 12 de diciembre, han avanzado los expedientes?

R - Confieso que, durante la Navidad, no. Pero el cambio climático, por su parte, y los ataques al medio ambiente prosiguieron. Pekín se caracterizó por tener niveles de contaminación insoportables. Nueva Delhi, que ve cómo aumenta su parque automovilístico en 1500 automóviles más cada día, se ha visto obligada a adoptar una circulación alternada. El estado de California debe administrar una fuga catastrófica de metano. El año 2015 fue el más caliente nunca antes registrado. A partir de la próxima semana, haré declaraciones sobre las consecuencias internacionales indispensables del Acuerdo de París: el lunes estaré en el Foro Mundial de Abu Dhabi, el miércoles en Estrasburgo ante el Parlamento Europeo, el jueves en el Foro de Davos. Habida cuenta de las decisiones tomadas en París y la temible elevación del calentamiento climático, mi intuición es que las acciones deberán ir todavía más rápidamente de lo que se había anticipado.

Q - La urgencia climática es más fuerte que nunca, dice usted. Sin embargo, el Acuerdo de París sólo entrará en vigor en 2020 y no se espera la revisión de los compromisos de los países antes de 2025...

R - Varias fechas figuran en los textos adoptados en París, y entre ellas una primera cita en 2018. Si los Estados quisieran dar fe de mala voluntad, podrían en teoría sólo comenzar a actuar de verdad en 2025. La urgencia nos conducirá a hacer lo contrario y, por ende, a acelerar.

Q - ¿Cómo esta «aceleración» de la acción que anhela usted va a reflejarse en la agenda 2016?

R - Un importante punto de inflexión se dará en abril en Nueva York, con la apertura «del Acuerdo a la firma», en presencia del Secretario General de las Naciones Unidas, del Presidente francés, de mí mismo, y de numerosos jefes de Estado y de Gobierno. Es una fecha capital ya que el Acuerdo de París sólo se aplicará a partir del momento en que lo hayan ratificado 55 de los 195 Estados, que representan 55% de las emisiones mundiales de gas de efecto invernadero.

El mes de mayo también será importante. En Bonn se reunirá el grupo encargado del seguimiento del Acuerdo de París: será la primera gran reunión plenaria de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CCNUCC) desde diciembre. El objetivo consistirá en preparar las decisiones de la COP 22 en Marruecos que atañe la puesta en marcha del Acuerdo de París y todas las acciones pre 2020. La COP 22 deberá, además, proceder a un balance de las financiaciones y tecnologías movilizadas.

A partir de ahora y hasta entonces, el Parlamento francés habrá ratificado el Acuerdo de París cuyo aniversario celebraremos el próximo 12 de diciembre. Muchas otras reuniones y acciones se llevarán a cabo en 2016. Me corresponderá designar próximamente a una personalidad «campeona» encargada de garantizar el seguimiento de los protagonistas no gubernamentales.

Q - ¿Desea ir personalmente al término de la Presidencia del COP, en noviembre de 2016?

Por supuesto.

Q - ¿Incluso si tuviese que tomar la decisión de dejar el Gobierno?

R - No entro en esas especulaciones. De todas formas, mi misión de Presidente del COP 21 no está en tela de juicio.

Q - El acuerdo de París es una serie de principios plasmados en un texto. ¿Cómo hacer de él un verdadero instrumento de lucha contra el cambio climático?

R - Transformando en acciones concretas los principios plateados en París. Tomemos el ejemplo de las financiaciones clima: se decidió que los países desarrollados se movilizarían después de 2020 en favor de los países en desarrollo más allá incluso de los cien mil millones de dólares anuales y que comunicarán cada dos años información sobre sus compromisos financieros por venir: a partir de este año es necesario definir las modalidades precisas de este «reporting». Del mismo modo, la revisión cada cinco años de los compromisos nacionales es una cláusula esencial: ahí también debemos fijar las modalidades este año. Otro tema clave, el de la transparencia: adoptamos en París un sistema común y transparente de seguimiento de los compromisos de los Estados, es necesario de ahora en adelante definir sus reglas precisas: quién va a encargarse, con qué periodicidad, etc...

2015 fue a la vez un año terrible en el plano de las violencias internacionales y un año de esperanzas en el plano diplomático, con dos éxitos: el acuerdo sobre la situación nuclear de Irán en julio y el Acuerdo de París en diciembre. Estos éxitos ponen de manifiesto que la diplomacia puede ser eficaz y que el multilateralismo puede tener éxito: siempre y cuando estén apoyados por decisiones concretas.

Q - ¿Qué decisiones concretas podrían darse en los meses siguientes?

R - Di algunos ejemplos. Las acciones atañen a la vez lo que depende de los Estados y lo que afecta a las ciudades, las regiones, las empresas del mundo entero, la sociedad civil. Por ejemplo, se celebró un acuerdo con el fin de generalizar un sistema de alerta precoz ante las catástrofes climáticas; ya podemos contar con 80 de los 100 millones de dólares necesarios; para antes de la COP 22, será necesario que este sistema de alerta precoz sea efectivo, en particular, con respecto a las islas vulnerables. Otra iniciativa, la Alianza Solar Internacional lanzada por el Primer Ministro de la India Modi, que reúne a más de 120 países entre los trópicos del Cáncer y Capricornio: deberemos adoptar rápidamente un plan operacional de despliegue de proyectos. Igual exigencia para la extensión más amplia posible de los mecanismos de precio del carbono y para la «misión innovación»: iniciativa destinada a aumentar las inversiones en investigación y desarrollo para las energías limpias lanzada con Bill Gates y el Presidente Obama. Pedí a la Embajadora Laurence Tubiana que siguiera comprometiéndose en todos estos temas. Último ejemplo, debemos poner en marcha sin demora los compromisos asumidos para desarrollar las nuevas energías en África. Y será necesario velar, en particular, para que todas estas iniciativas se reflejen concretamente y lo más posible en términos de empleos en Europa y Francia.

Q - François Hollande prometió en el cierre de la COP21revisar el compromiso clima de Francia en 2020 a más tardar. ¿Cómo van ustedes a proceder?

R - El Presidente está personalmente muy comprometido en esta estrategia pro clima. Nos pidió aumentar el importe anual de nuestras financiaciones internacionales en este ámbito de 3 a 5 mil millones a partir de ahora y hasta 2020 y consagrar, en el marco de esta cartera, 2 mil millones de euros entre 2015 y 2020 a la electrificación de África. Lo haremos. Nos ayudará una reforma importante presentada esta semana que va a adosar la Agencia Francesa de Desarrollo a la Caja de Depósitos. De forma paralela, el Gobierno acelerará sus compromisos para reducir nuestras emisiones de gas de efecto invernadero, en enlace con la ley sobre la transición energética presentada por Ségolène Royal. Y nuestro país ayudará, a través de nuestros operadores de Expertise France y la AFD, a varios países para llevar a cabo la revisión de sus propios compromisos. En resumen, de numerosas acciones concretas, públicas y privadas, y rápidamente.

Q - El acuerdo logrado al término de la COP21 ¿merece su calificativo de «acuerdo histórico»?

R - Se desvirtúa con frecuencia este término, pero ahí, es merecido. El Acuerdo de París es en efecto el primer pacto diplomático en el mundo y para el mundo. Atañe, por supuesto en primer lugar y sobre todo al clima (la vivienda, los transportes, la industria, la agricultura...), pero también a la biodiversidad, los recursos en agua y en alimentos, los bosques, los movimientos migratorios y, finalmente, al tema de la guerra o la paz. Traduce y alienta ─será irreversible─ el paso de la economía en carbono (carbón, petróleo, gas), que fundó nuestro desarrollo industrial desde el siglo XIX, hacia una nueva economía baja en carbono y hacia las energías renovables. De manera más global, su objetivo consiste en permitir que nuestro planeta siga siendo simplemente vivible para la raza humana. Sin querer ser grandilocuente, es, por su objeto, el acuerdo internacional más importante de este principio de siglo XXI.

Q - Habla usted de ruptura con el mundo bajo la economía del carbono pero el texto de París no menciona en ningún momento el término de energía fósil, carbón, petróleo...

R - El acuerdo establece para la segunda mitad del siglo el objetivo de «neutralidad de emisiones de origen humano»: se trata de una ambición considerable. Bill Gates, que es a la vez visionario y concreto, juzga eso realizable siempre y cuando estimulemos las rupturas tecnológicas con nuevas inversiones públicas y privadas: comparto esta opinión. Eso implica una extensa movilización financiera, que se está operando actualmente. Los costos comparados de las diversas energías van a modificarse. Debemos utilizar el período presente de petróleo a bajo precio para reducir, o incluso suprimir las ayudas a las energías fósiles y algunos Estados han comenzado a hacerlo. Ante todos estos cambios, hay y habrá resistencias poderosas. Pero verán ustedes que a la vez las amenazas climáticas y las contramedidas indispensables irán más rápido de lo que nos imaginamos hoy día. Es en París, con un fuerte impulso de Francia, que esta mutación positiva para la humanidad habrá sido mundialmente reconocida y concretizada./.

(Fuente : Le Monde)

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