Declaraciones oficiales de política exterior

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Declaraciones oficiales de política exterior de 03 Marzo 2015


Sumario



1. Discurso sobre la disuasión nuclear - Visita a las Fuerzas Aéreas Estratégicas (Istres, 19/02/2015)

Señores ministros,

Señoras, señores representantes, parlamentarios,

Señor Jefe del Estado Mayor de la Defensa,

Señor Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire,

Señoras y señores.

Me encuentro en la base de Istres, una base aérea. Me reciben hoy, el Ejército del Aire, y, en estas circunstancias, deseo rendir homenaje a los pilotos, navegantes, mecánicos que pagaron con su vida, que sufrieron en sus carnes, hace menos de un mes, el terrible accidente acaecido en España, en Albacete.
Una vez más, nuestros Ejércitos han pagado un precio muy alto por la seguridad de nuestro país. Deseo rendir homenaje

una vez más al personal militar por su entrega a la independencia de Francia.

Éste es el sentido mismo de mi vista de hoy.

El Ejército del Aire demuestra a diario su capacidad para garantizar la protección del territorio nacional contra posibles ataques desde el cielo. El Ejército del Aire también es capaz de desplegar medios potentes, lejos de la Francia continental, en operaciones exteriores. Es una de las respuestas que, desde nuestro lugar, dentro de los límites de nuestros compromisos, damos a la lucha antiterrorista. El Ejército del Aire puede alcanzar objetivos hostiles, tal y como sucede en Irak o en el Sahel. El Ejército del Aire, por último, contribuye a la aplicación de la disuasión nuclear, tema central del discurso que deseo pronunciar hoy ante ustedes.

Formo parte de una generación que ha tenido la inestimable suerte de no haber conocido la guerra en el suelo de su país. Mi padre, mi abuelo conocieron la guerra, las guerras. Habiendo nacido a principios de los años 50, he tenido esa magnífica suerte, en efecto, la de no haber sufrido dichos conflictos. No obstante, lo que está pasando al Este de Europa desde hace un año nos recuerda que el carácter duradero de la paz no debe darse nunca por sentado.

De la misma manera, la carrera de armamentos se ha retomado en muchos lugares del mundo, con un aumento importante, rápido incluso, del gasto militar y los arsenales, en un contexto de aumento de la tensión. Hay Estados que invierten en tecnología que puede debilitar los equilibrios estratégicos que conocemos. Algunos llegan a desarrollar lógicas de influencia, de amenaza en su entorno cercano, terrestre o marítimo.

Por ello, y resulta especialmente grave observarlo, no se puede descartar un posible conflicto estatal que nos afecte directa o indirectamente. En el ámbito de la industria nuclear militar han surgido nuevas potencias en los últimos veinte años. Otras tratan de emerger, y los Estados que eran hasta ahora poseedores de armas nucleares y profesaban la urgencia de su desarme, han incrementado incluso su capacidad desarrollando nuevos componentes nucleares, o siguiendo con la producción de material fisible para armas.

Paralelamente, se refuerzan arsenales tácticos, por lo que cabrá temer una rebaja del umbral de empleo de armas nucleares. En tal contexto, ¿qué debe hacer Francia? Seguir llamando a la organización de un mundo más seguro; es lo que hace nuestra diplomacia. Pero Francia debe mantenerse lúcida. Sabe que no basta con proclamar el desarme nuclear inmediato y total, la realidad de los actos de cada uno debe ser coherente con lo que uno predica. Francia ha decidido pues luchar contra una de las amenazas más graves que se ciernen sobre la estabilidad mundial, la proliferación de las armas de destrucción masiva.

Todo aumento del número de Estados poseedores de armas nucleares supone un gran peligro para la paz, primero en las regiones afectadas, y también para la seguridad internacional.

Éste es el sentido de la postura que adoptamos hace muchos meses, por no decir varios años, en las negociaciones con Irán. Si quisiera resumir lo que esperamos de dicha negociación, es muy sencillo: sí a la industria nuclear civil, no a las armas nucleares. El problema es que, por ahora, Irán no nos ha demostrado que quisiera renunciar a la bomba atómica. Pero en cuanto lo haga, habrá acuerdo.

Por su parte, Corea del Norte realizó un tercer ensayo nuclear hace dos años. Es tan inaceptable como preocupante.

Pero no sólo está la proliferación nuclear, también existe la proliferación química, biológica y de los vectores asociados.

En Siria, en verano de 2013, se rompió un tabú fundamental de nuestro sistema de seguridad colectiva, puesto que el régimen de Bashar Al Asad empleó armas químicas contra su propio pueblo. Fue necesario amenazar con recurrir a la fuerza para que se procediera a la destrucción del stock, las fábricas y las armas químicas declaradas por el régimen de Bashar Al Asad.

Dicho proceso hoy ya ha finalizado. Pero no por ello estoy totalmente tranquilo, puesto que se siguen desconociendo cuestiones y es altamente probable que hace menos de un año se tiraran bombas con cloro sobre pueblos sirios.

Proliferación; amenaza global para el mundo. Proliferación; necesariamente, amenaza para Francia.

Es verdad que Francia no se siente directamente agredida, no tiene enemigos declarados, pero estos últimos doce meses hemos asistido, como he mencionado antes, a la crisis ucraniana, al auge del EI, a un ciberataque de una magnitud sin precedentes a SONY; en resumidas cuentas, cabe la posibilidad de que haya sorpresas, incluso rupturas. Y no puede descartarse que reaparezca una amenaza estatal grave para nuestro país.

Entonces, como jefe de Estado tengo el deber imperativo de considerar las amenazas, porque nada debe alcanzar nuestra independencia. El contexto internacional no permite debilidad alguna. Por ello, el tiempo de la disuasión nuclear no ha pasado. No cabe bajar la guardia, tampoco en este ámbito.

Se lo he dicho, como Presidente de la República, como jefe del Ejército, es responsabilidad mía.

En esta materia, como dijo el presidente François Mitterrand, el jefe de Estado es el primer ciudadano de Francia en poder opinar y en decidir.

La disuasión nuclear persigue proteger nuestro país de cualquier agresión de origen estatal contra sus intereses vitales, independientemente de su procedencia y su forma. Añado que, para Francia, las armas nucleares no van dirigidas a llevar una ventaja cualquiera en un conflicto. Debido a los efectos devastadores del arma nuclear, no tiene cabida en el marco de una estrategia ofensiva, sólo se concibe dentro de una estrategia defensiva.

La disuasión también es lo que nos permite preservar nuestra libertad de actuación y decisión en cualquier circunstancia, porque ella es la que me permite descartar cualquier intento de chantaje de origen estatal que persiga paralizarnos.

Francia es uno de los pocos países del mundo cuya influencia y responsabilidad se sitúan justamente a escala planetaria. Porque Francia puede ejercer su responsabilidad. Porque todos sabemos que cuando Francia habla, puede pasar a la acción. Y las fuerzas de disuasión permiten garantizar que los compromisos internacionales de Francia se respeten siempre, aunque el empleo de armas nucleares sólo se puede concebir en circunstancias extremas de legítima defensa.

Nuestras fuerzas nucleares deben ser capaces de infligir daños absolutamente inaceptables por el adversario en sus centros de poder, es decir, en sus centros neurálgicos, políticos, económicos y militares.

El Presidente de la República tiene la responsabilidad de valorar constantemente la naturaleza de nuestros intereses vitales y los ataques que podrían sufrir.

La integridad del territorio, la salvaguarda de la población son el corazón de nuestros intereses vitales. Sean cuales sean los medios empleados por el adversario estatal, debemos preservar la capacidad de vivir de nuestra nación. He aquí el sentido de la disuasión nuclear.

Sin embargo, no puedo descartar que un adversario se confunda en cuanto a la delimitación de nuestros intereses vitales. Por ello, deseo recordar aquí que Francia puede, en última instancia, significar su voluntad de defender nuestros intereses vitales con un aviso de tipo nuclear cuyo objetivo sea restablecer la disuasión.

La definición de nuestros intereses vitales no podría limitarse exclusivamente a escala nacional, porque Francia no concibe su estrategia de defensa de forma aislada, ni siquiera en el ámbito nuclear. Hemos afirmado muchas veces este enfoque junto a Reino Unido, con el que desarrollamos una cooperación sin igual. Participamos en el proyecto europeo, hemos construido con nuestros socios un destino común, la existencia de una disuasión nuclear francesa aporta una contribución importante y fundamental a Europa. Además, Francia, con sus socios europeos, es solidaria en los hechos y de corazón. ¿Quién podría pues creer que una agresión que cuestione la supervivencia de Europa no fuera a tener repercusión alguna?

Por ello, nuestra disuasión va de la mano con el refuerzo constante de la Europa de la Defensa. Pero nuestra disuasión nos pertenece en exclusiva; nosotros somos quienes decidimos, nosotros somos quienes valoramos nuestros intereses vitales.

También quiero concretar la naturaleza de nuestra relación con muchos Estados que, siendo partes del Tratado de no proliferación, piden garantías contra que se recurra o se amenace con recurrir a las armas nucleares. Es una aspiración legítima. Francia hizo una declaración unilateral, que no le resta nada de su derecho de legítima defensa, y el Consejo de Seguridad tomó nota de ello en 1995. Francia ha confirmado sus compromisos relativos a la implantación de zonas exentas de armas nucleares en varias regiones del mundo. Era necesario.

Hoy reafirmo con solemnidad que Francia no utilizará armas nucleares contra los Estados que no poseen armas nucleares, que son parte del Tratado de No Proliferación y que respetan sus obligaciones internacionales de no proliferación de armas de destrucción masiva.

También quiero explicar nuestra relación con la Alianza Atlántica. La Alianza Atlántica tiene vocación nuclear y las fuerzas estratégicas independientes, como Francia y Reino Unido disponen, tienen un papel específico que desempeñar y contribuyen a la disuasión global.

Esto que todos observamos no conlleva un cambio de postura de nuestro país. Francia no participa en los mecanismos de planificación nuclear de la OTAN y Francia no participará en dichos mecanismos. Este principio se mantendrá. Sin embargo, Francia desea contribuir a definir la política nuclear de la Alianza. A este respecto, todos los países miembros de la OTAN deben dar prueba de constancia y determinación en el marco de este compromiso.

Esto es, señoras y señores, lo que quería decir sobre los fundamentos mismos de nuestra política de disuasión.

Quiero pasar ahora a las fuerzas que permiten movilizarla y ordenarla. Hace ya más de cincuenta años, aplicando un decreto del Presidente de la República por el que se creaban las Fuerzas Aéreas Estratégicas, un Mirage IV se ponía en alerta con una bomba nuclear. Desde aquel acto decisivo, no ha pasado día, no ha pasado hora sin que nuestras fuerzas hayan garantizado la permanencia de la disuasión nuclear. Deseo aquí rendir homenaje a los militares y los civiles que garantizan la credibilidad de nuestra disuasión y, con ella, la seguridad de nuestros compatriotas.

Por definición, la disuasión se ejerce en permanencia. ¿Qué sería una disuasión intermitente? En cincuenta años, es cierto, el mundo ha sufrido un cambio profundo, nuestras fuerzas también. Para garantizar dicha permanencia, hemos tenido que adaptarlas continuamente, tanto en capacidad como en volumen, a la evolución de las amenazas que podían apuntar a nuestra Nación.

Francia eligió - en 1996 - eliminar uno de sus componentes, el componente tierra/tierra, cerrando la meseta de Albión y desmantelando los misiles de corto alcance. Conservamos dos componentes, uno aéreo y otro submarino. Lo que no nos ha impedido reducir el volumen de nuestras fuerzas para mantenerlas a un nivel de suficiencia estricta. Este principio de suficiencia estricta es también fundamento de la organización de nuestra fuerza de disuasión.

Entonces, cada cierto tiempo se alzan voces preguntando por estos dos componentes, para cuestionar el programa de simulación para ensayos o la necesidad de la permanencia de los SNLB, nuestros submarinos, en el mar. Estos debates son legítimos en una sociedad democrática. No quiero descartarlos de un plumazo. Pero también debemos ser capaces de justificar nuestras decisiones y, por tanto, revisar con regularidad las necesidades de la disuasión.

En lo que a mí respecta, me defino en base a lo único válido en este ámbito, la seguridad última de Francia. Así que he decidido mantener un componente submarino y un componente aéreo. Ninguno persigue alcanzar un objetivo propio. Ambos ayudan al conjunto de misiones de disuasión y su complementariedad es la que permite que el jefe de Estado disponga, en todo momento, de un espectro de opciones necesario y suficiente y no dependa de un solo tipo de medios.

Me explico. El componente submarino, mediante la permanencia de nuestros submarinos en el mar, su invulnerabilidad, el alcance de los misiles, es un elemento clave en la maniobra de disuasión. Puesto que un agresor potencial, que tenga tentación de chantajear a Francia, debe tener la certeza de que la capacidad de respuesta estará siempre operativa y de que no podrá ni detectarla ni destruirla. Éste es el interés, la utilidad del componente submarino.

El componente aéreo garantiza también la permanencia de la disuasión con las fuerzas aéreas estratégicas. Junto a ellas, la fuerza aeronaval nuclear, aplicada desde el portaaviones Charles-de-Gaulle, ofrece otros modos de actuación. El componente aéreo, en caso de crisis grave, da visibilidad a nuestra determinación de defendernos, evitando así una escalada hacia soluciones extremas. He aquí el interés de ambos componentes, si se me permite: uno invisible y otro visible.

También conviene mantener las capacidades y la credibilidad de ambos componentes. Lo que supone traducir en hechos, es decir, en armas, la evolución tecnológica en el ámbito de la defensa aérea, la defensa antimisiles, la detección submarina.

La ley de programación militar es precisamente la que nos permite seguir adaptando los SNLB, nuestros submarinos, a los M51, la que nos permite poner en servicio la cabeza nuclear submarina en 2015, lanzar estudios de diseño del SNLB de tercera generación y sustituir, de aquí a 2018, los últimos Mirage 2000N por Rafale que lleven el misil ASMPA [misil aire-tierra de medio alcance mejorado]. Por otra parte, la ley de programación militar ha abierto la renovación de la flota de aviones cisterna, se han encargado 12 aviones Phénix y los dos primeros se entregarán a partir de 2018.

Esta ley de programación vela por preparar, adaptar, traducir los compromisos que contraje para garantizar la fiabilidad y la seguridad de nuestra fuerza de disuasión. Porque mi responsabilidad consiste en anticiparme, pero también en preparar un futuro más lejano, el de la renovación de nuestros componentes. El sentido de la actuación, para el jefe de Estado, no radica sólo en prepararse para encarar posibles amenazas del momento, sino en conseguir que nuestro país, bastante después de que el Presidente, éste, deje de ejercer- otro lo hará - para que haya una continuidad, una cadena que no puede interrumpirse en la adaptación de nuestras fuerzas a la disuasión.

Así que, en lo que se refiere al componente submarino, también he podido lanzar futuras adaptaciones del misil M51 para permitir que el tonelaje de los futuros submarinos sea muy parecido al de los Triomphant. También se han realizado estudios para explorar lo que podría ser el sucesor del ASMPA. Se aplicará la tecnología más exigente para ser aún más eficaces, especialmente en los ámbitos de la velocidad de los materiales y el sigilo.

Paralelamente, he dado instrucciones a la Comisaría de Energía Atómica para preparar la necesaria evolución de las cabezas nucleares al término de su vida útil. También está lo que se ha de hacer para renovar las armas sin realizar ensayos nucleares. Entra en juego el programa de simulación, totalmente conforme al Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares.

Pero también en este punto deseo recordar los compromisos con solemnidad. Francia no produce y no producirá nuevos tipos de armas nucleares. Querría celebrar el extraordinario desafío científico y técnico que constituye el programa de simulación. La Dirección de Aplicaciones militares del CEA respeta todos los plazos del proyecto sin dejar de controlar el gasto.

El año 2014 ha sido testigo de las primeras experiencias con el Laser Mégajoule y de la instalación de EPURE. También dentro del programa de simulación, fundamental para preparar el futuro, colaboramos estratégicamente con Reino Unido. Ya nos hemos comprometido a cooperar durante al menos cincuenta años, compartiendo dos instalaciones de simulación, una en Francia, otra en Reino Unido. Dentro de poco podremos inaugurar los primeros resultados, menos de cinco años después del Tratado de Lancaster House, lo que permite, una vez más, celebrar todos los esfuerzos que se han podido llevar a cabo.

Bueno, también oigo cómo se dice que el presupuesto de la disuasión nuclear no se ha visto afectado por los esfuerzos económicos solicitados a nuestros ejércitos. Como si fuera deseable mantener no sé qué tipo de competición en nuestra Defensa. Como si conseguir preservar la fuerza de disuasión fuera contradictorio con el resto de misiones confiadas a nuestros ejércitos. Deseo pues responder a estas posibles preguntas.

El contexto presupuestario es restrictivo para todo el gasto, incluido el gasto militar, y dentro del gasto militar, para todas las armas. Sin embargo, en la ley de programación, hemos sacralizado los fondos necesarios tanto para la fuerza de disuasión como para el armamento convencional. Los encargados de gestionar el gasto relacionado con la disuasión se han visto obligados a realizar un esfuerzo realista, como el resto, pero sin transigir nunca en la credibilidad, la autonomía, la fiabilidad, desde el mismo momento en el que es cuestión de la supervivencia y la soberanía de Francia, a través de la fuerza de disuasión.

Pero añado otro argumento. La disuasión nuclear complementa nuestros medios convencionales y tiene un efecto de arrastre en todos nuestros aparatos de defensa. De esta manera, ciertos medios que ayudan a la disuasión se utilizan de forma directa en operaciones convencionales o clásicas. Me refiero a los satélites de inteligencia militar, los cazas, los aviones cisterna, los submarinos nucleares de ataque, las fragatas antisubmarinos, los cazaminas.

Una ilustración más. Los cazas de las Fuerzas Aéreas Estratégicas tienen capacidades que llamamos duales. Estos aviones realizaron alrededor del 25 % de los ataques que se llevaron a cabo en las operaciones en Libia y en el Sahel. Estos mismos aviones con capacidad dual están interviniendo hoy en África y en Irak, y contribuyen cada día en la alerta de defensa antiaérea.

Por último, la disuasión estimula nuestros esfuerzos en investigación y desarrollo y contribuye en la excelencia y la competitividad de nuestra industria. Si se ha innovado es porque se ha investigado. Si en la industria hemos podido difundir un saber hacer y una tecnología incomparable, que se han puesto al servicio de la economía y por tanto del empleo, es porque hemos sido capaces de situarnos al más alto nivel en materia de disuasión nuclear.

Pero no se puede justificar el gasto militar por la sencilla voluntad de estimular la economía y crear empleo. El gasto militar debe hallar su fundamento en el propio reto que representa, es decir, la seguridad de Francia, la defensa de nuestros intereses, la promoción misma de nuestros valores, lo que hace que seamos Francia.

¡La Defensa, la seguridad, no es una carga como el resto! ¡No es sólo inversión, aunque pueda tener este componente! Es lo que nos permite ser libres.

En un mundo peligroso - y lo es - Francia no entiende bajar la guardia. Pero estando dispuesta a defenderse, no quiere por ello renunciar al objetivo mismo del desarme, incluido el desarme nuclear. Francia es una potencia de paz, y por ella se defiende, ¡por la paz! Francia es lo que se llama un Estado poseedor según el Tratado sobre la No Proliferación Nuclear, es decir que nos reconoce como un Estado que dispone de armas nucleares. Y esta situación nos da responsabilidades especiales. Comparto el objetivo, llegado el momento, de la eliminación total de las armas nucleares, pero añado: cuando el contexto estratégico lo permita. Francia seguirá actuando sin descanso en esta dirección. Lo hará con constancia, con transparencia, con sinceridad, diría que sabiamente y en sintonía con los Aliados.

¡El desarme nuclear no puede ser una fórmula mágica o una invitación! Primero debe demostrarlo el Estado que lo proclama. Francia ha sido ejemplar aplicando el principio de suficiencia estricta. Así, estos últimos años ha reducido el número total de armas a la mitad. ¡A la mitad! Ha reducido un tercio el componente nuclear aéreo. Ha renunciado al misil tierra-tierra. Hemos hablado de desarme; lo hemos hecho hasta el punto necesario. Francia ha sido ejemplar en términos de irreversibilidad. No se ha conformado con dejar de realizar ensayos nucleares, sino que también ha dejado de producir uranio y plutonio para armas nucleares. Ha desmantelado por completo las instalaciones correspondientes, haciendo que la disuasión radique desde entonces en un stock limitado de material nuclear. Francia ha sido ejemplar en lo que se refiere al volumen de arsenal, 300. ¿Por qué 300? Porque se corresponde con nuestra evaluación del contexto estratégico.

Si los niveles del resto de arsenales, en especial los rusos y los estadounidenses, se redujeran algún día hasta llegar a algunos centenares, Francia actuaría en consecuencia, como ha hecho siempre. Pero, a día de hoy, todavía queda lejos.

Quiero ir más allá en la transparencia, ya sea de nuestra doctrina, que es lo que estoy haciendo hoy ante ustedes y, por tanto, ante el mundo entero; transparencia también en cuanto a nuestros arsenales y nuestros esfuerzos concretos de desarme. Razón por la cual no temo informar de que Francia dispone de tres lotes de 16 misiles cargados por submarinos y 54 vectores ASMPA. Y deseo que todos los Estados que dispongan del arma nuclear hagan el mismo esfuerzo de sinceridad, el que hago ante ustedes, para todas las categorías del arsenal nuclear.

Siguiendo esta misma lógica de transparencia, de sinceridad, Francia propondrá muy próximamente la visita de las nuevas instalaciones que ya no albergan armas nucleares; la meseta de Albión, donde los silos que contenían el componente tierra-tierra están completamente desmantelados, la base de Luxeuil, cuyos almacenes de armas ahora están vacíos, y, una vez más, espero que el gesto inspire la actitud de otras potencias nucleares, con visitas a las que también puedan acudir nuestros expertos.

También es importante declarar una moratoria sobre la producción de material fisible para armas y desmantelar las instalaciones de producción de dicho material, así como los puntos de ensayos nucleares. Francia también invita a todos los países que dispongan de armas nucleares a hacer todo esto.

Por último, la herramienta diplomática de Francia, la política exterior de Francia, permanecen plenamente movilizadas a favor del desarme. Es especialmente cierto a unas semanas de la Conferencia de Examen del Tratado de No Proliferación. Nuestra primera prioridad, en el marco de dicho debate, sigue siendo la entrada en vigor del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares lo antes posible. Y lo digo sin dificultad puesto que Francia ha demostrado que renunciar completa e irreversiblemente a los ensayos nucleares es compatible con el mantenimiento de una disuasión creíble. Este mensaje debe trasladarse a todos nuestros socios.

Nuestra segunda prioridad, el paro definitivo de la producción de material fisible para armas. Hace años que se habla de ello, pero la negociación todavía no ha podido abrirse por falta de acuerdo de los principales Estados afectados. Por ello, llamo hoy a todos los países poseedores de armas nucleares a abrir sin demora el debate sobre el paro total de la producción de material fisible. Y Francia propondrá, en las próximas semanas, un proyecto de tratado sobre dichas cuestiones ambicioso, realizable y comprobable.

Quería venir aquí, a Istres, para hacer este ejercicio de sinceridad, de transparencia y al mismo tiempo de reconocimiento de lo que significa la Fuerza de Disuasión para nuestro país. Para reafirmar el reto fundamental que representa, la disuasión nuclear para la seguridad de Francia. No representa toda la política de Defensa. Complementa lo que hemos de proseguir en todos los ámbitos para garantizar la protección del territorio nacional, para llevar a cabo operaciones exteriores, para garantizar la promoción de lo que representamos así como para luchar contra el terrorismo, allá donde se dé.

La credibilidad de la Fuerza de Disuasión exige un rigor y un profesionalismo, fuera de lo común, diría yo, y de los que dan buena muestra, porque en los entrenamientos específicos que realizan han llevado hasta la perfección esta exigencia de alta calidad, saber hacer y manejo de la tecnología más sensible. Motivo por el que, ante ustedes, deseo manifestar la confianza de nuestro país. Toda la Nación sabe lo que les debe, sabe lo que le debe a la Fuerza de Disuasión, y manifiesta así su reconocimiento. Porque lo que hacen, lo que la Fuerza de Disuasión permite, es garantizar a una Nación, a Francia, a su país, lo que le es más caro, más precioso, más fundamental, su independencia. Y no hay independencia si no hay libertad para elegir el destino de uno. La Fuerza de Disuasión es lo que nos permite tener la capacidad de vivir libres y de poder defender nuestro mensaje en el mundo entero, sin temer nada, sin amedrentarnos, porque estamos seguros de nuestra capacidad de defendernos.

Independencia, libertad, capacidad para conseguir que nuestros valores prevalezcan, he aquí los motivos por los que debemos garantizar cada día la permanencia de la disuasión nuclear y ser capaces, en cada momento, de mejorar su organización, su funcionamiento y sus armas.

Viva la República y viva Francia./.

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2. Tribune publiée par Laurent Fabius et son homologue britannique dans Le Monde - El amo de Damasco no puede ser el futuro de Siria (Paris, 28/02/2015)

Desde el palacio donde se encuentra recluido, Bashar al-Asad ya no se limita a hacer la guerra a su propio pueblo: ha empezado a promover una política de auto-rehabilitación. En los medios occidentales, intenta aprovecharse del pavor suscitado por los extremistas para presentarse como una muralla contra el caos. Algunos parecen sensibles a este discurso: ante el terror, dicen, la injusticia y la dictadura serían preferibles al desorden.

En realidad, Bashar representa a la vez la injusticia, el desorden y el terror. Y nosotros, Francia y el Reino Unido, decimos “no” a los tres.

De ahí nuestro escepticismo cuando Bashar al-Asad pretende aceptar la propuesta presentada por el enviado de las Naciones Unidas, Staffan de Mistura: una suspensión durante seis semanas de los bombardeos sobre la población civil de Alepo. Celebramos la entrega y los esfuerzos del Sr. de Mistura. Compartimos el deseo de una reducción concreta y duradera de las violencias. Sin embargo, debido a sus acciones pasadas, no podemos dar crédito a la palabra de Bashar.

El dirigente sirio conduce una guerra civil con crueldad. La lista de sus crímenes ─crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad─ es larga. Éstos se cometieron supuestamente en nombre de la lucha contra el terrorismo, pero se llevaron a cabo realmente en el marco de una política sistemática. No olvidemos la utilización de las armas químicas, el recurso ciego a la violencia contra los civiles sirios, las terribles imágenes de torturas y asesinatos en las prisiones de Asad reveladas al mundo por el tránsfuga del régimen, conocido bajo el nombre de César.

En realidad, Bashar está más débil que hace un año y no ha dejado de seguir debilitándose. Su ejército está exsangüe, abandonado cada vez más por las deserciones de sus propios soldados y obligado a reclutar mercenarios incluso en Asia. Bashar se ha convertido en el vasallo de sus padrinos regionales que, como el Hezbollah, hacen la ley en el país.

Solución política negociada
Bashar ya no controla realmente su país, ni en el norte en donde ha perdido terreno y en donde la oposición moderada lucha con valor; ni al este en donde no opone ninguna resistencia a Daech; ni al oeste en donde se ha instalado una filial de al-Qaeda. Por lo que se refiere a sus propias fronteras, éstas han sido infiltradas por todas las partes.

Proponer a Bashar al-Asad como solución ante el extremismo, es desconocer las causas de la radicalización. Luego de 220 000 muertos y millones de desplazados, es ilusorio imaginar que la mayoría de los sirios están de acuerdo en colocarse nuevamente bajo el dominio de quien los martiriza. Poner fin a sus esperanzas de un futuro mejor con una Siria sin Bashar, significaría radicalizar todavía más a numerosos sirios, empujar a los moderados hacia el extremismo y consolidar un bastión yihadista en Siria.

Por nuestra propia seguridad nacional, debemos acabar con Daech en Siria. Necesitamos un socio para actuar contra los extremistas, por lo tanto una solución política negociada entre las distintas partes sirias y que lleven a un Gobierno de unidad. Éste debería reunir ciertas estructuras del régimen existente, la Coalición Nacional y otros componentes que tienen de Siria una visión moderada, inclusiva, que respetan las diversas comunidades del país. Queda claro para nosotros que Bashar al-Asad no concuerda con dicho marco.

Esta transición permitiría volver a dar al pueblo sirio la esperanza en su futuro y a la vez permitirnos combatir las causas profundas de Daech. En eso estamos trabajando. La tarea no es fácil, y cada uno debe asumir la parte que le corresponde; pero Francia y el Reino Unido no escatimarán ningún esfuerzo para lograrlo./.

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