Declaraciones oficiales de política exterior

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Declaraciones oficiales de política exterior de 25 Septiembre 2014


Sumario



1. Debate de apertura de la 69ª sesión de la Asamblea general - Intervención de M. François Hollande, presidente de la República
(Nueva York le 2014-09-24)

Señora Presidenta,

Señoras y señores Jefes de delegación,

Como entenderán, hoy tomo la palabra ante ustedes con una emoción especial, puesto que uno de mis compatriotas acaba de ser cobardemente asesinado en Argelia por un grupo terrorista relacionado con «Daesh». Se llamaba Hervé Gourdel, era un hombre entusiasta que amaba la montaña y que pensaba poder disfrutar de su pasión yendo al Djurdjura, en Argelia. Fue capturado y fue decapitado. Eso es lo que hace el terrorismo. Y no se lo hace solo a Francia. Hace unos días, la misma barbarie golpeó a los estadounidenses y a los ingleses.

Estos grupos, y en concreto este grupo «Daech» no ataca solo a los que no piensan como él. Atacan a musulmanes, atacan a poblaciones civiles, atacan a minorías. Violan, matan. Por ello el combate que debe llevar a cabo la comunidad internacional contra el terrorismo no conoce fronteras. Y se debe enarbolar una misma bandera, la de las Naciones Unidas, la de los valores por los que se fundó esta organización: la dignidad humana, la libertad, la forma en que debemos mirar al mundo del mañana, un mundo de justicia.

Francia está plenamente comprometida con este combate. Lo estuvo en África cuando se le pidió que acudiera a Mali; afortunadamente, se han unido a ella muchos países africanos, europeos y ahora las Naciones Unidas. Francia se compromete siempre que hay una situación de riesgo. Pero hoy, la amenaza está presente en Irak y en Siria. No afecta únicamente a esta región, ya que el grupo «Daesh» no solo ha decidido conquistar territorios, con la pretensión de fundar un Estado. Pero este grupo amenaza al mundo entero, provocando atentados, organizando secuestros, reclutando a combatientes venidos de todo el mundo para formarlos, para enseñarles la barbarie de la que es capaz este grupo para que reproduzcan este siniestro movimiento del terrorismo en nuestros propios países.

Porque esta amenaza existe, no solamente para la región sino para el mundo, Francia ha decidido responder al llamamiento de las autoridades iraquíes a que les proporcionáramos en un primer momento una ayuda militar, mediante el envío de armamento, el pasado mes de agosto; y ahora les ofrecemos apoyo aéreo para evitar que el grupo «Daesh» continúe, pueda continuar su avance.

Queremos debilitarlo. Queremos reducirlo, pero también sabemos que mientras no haya una solución para la crisis siria, todos nuestros esfuerzos se pueden ver disminuidos; he ahí el desafío, no solo hacer, que haya una acción contra el grupo «Daesh», sino también una solución política. Francia apoya a la oposición siria, a la oposición democrática. Consideramos que es la única representante legítima del pueblo sirio. Sobre esto no transigimos y no negociamos porque ello implicaría una amenaza. El régimen de Bachar Al Asad merece también una condena, ya que es cómplice de lo que pasa en Siria desde hace tres años: 200.000 muertos y un número altísimo de desplazados.

Señoras y señores,

Francia está afectada por la muerte, por el asesinato de uno de nuestros compatriotas, pero Francia no cede nunca al chantaje, a la presión, a los actos de barbarie.

Al contrario, Francia sabe que se la espera, Francia sabe que es portadora de unos valores, Francia sabe que tiene un papel que desempeñar y nunca renunciará a él, y la lucha contra el terrorismo va a continuar y se va a amplificar cuanto sea necesario, en el respeto del derecho y en el respeto de la soberanía de los Estados, porque no nos equivocamos cuando actuamos, lo hacemos siempre respetando los principios de las Naciones Unidas.

Quería hablar también de otras regiones del mundo en las que se dan situaciones que amenazan nuestra seguridad. Quería hablar sobre la epidemia de ébola, porque sé lo mucho que afecta a nuestros amigos africanos. Pero, una vez más, miremos más allá incluso de los afectados.

¿Quién puede creer que la epidemia se mantendrá confinada en unos pocos países si no intervenimos? En este caso también se trata de una amenaza global. Otra vez, la respuesta debe ser global. Por ello, Francia, Europa, el mundo deben aportar a los países afectados por esta epidemia a la vez los cuidados necesarios, la protección indispensable y la ayuda económica que se espera. Porque, de nuevo, ante la más mínima debilidad, el más mínimo incumplimiento de solidaridad, serán todos nuestros países los que se vean afectados.

Señoras y señores,

También me encuentro ante ustedes para hablarles de lo que sucede en Europa, al lado de Europa, de lo que ha pasado en Ucrania, con incumplimientos, también, de los principios del derecho internacional. Pero el reto, hoy, incluso en Europa, es la paz y hacer que el alto el fuego que se ha alcanzado pueda convertirse en una solución duradera para este conflicto. Ningún continente está a salvo de ninguna amenaza. Todo es frágil, todo es precario, todo es vulnerable. Debemos ser nosotros los que seamos igual de conscientes de los riesgos, de los peligros y de las amenazas que lo fuimos después de la Segunda Guerra Mundial. Debemos ser nosotros los que pensemos que no solo tenemos un deber de memoria sino también un deber de futuro. Debemos saber qué mundo queremos.

El mundo que queremos, y es este el último punto del que les quiero hablar aquí, debe ser el de un cambio climático. Porque el desorden actual, una vez más, supone una amenaza no solo para nuestra generación sino por supuesto para la que vendrá después, supone una amenaza para nuestra seguridad, porque hoy en día hay aún más desplazados por los cambios climáticos actuales que por las guerras que, lamentablemente, son muy intensas y mortíferas en nuestro planeta.

También en este aspecto Francia ha asumido su responsabilidad. Ha decidido organizar la conferencia sobre el clima en diciembre de 2015. Celebro que aquí mismo, gracias al Secretario General Ban Ki-moon, se haya realizado una cumbre que ha permitido movilizar las conciencias, los Estados, las instituciones financieras, las empresas, a la sociedad civil; ha habido un gran número de eventos. Porque tenemos que hacer que la conferencia de París sea un éxito, no porque sea en París, sino porque es la cita que tiene el mundo consigo mismo. Hay momentos, periodos en la historia en los que podemos tomar decisiones, no solo por nosotros mismos, sino por la humanidad. Y ese momento ha llegado. En París, debemos hacer todo lo que sea necesario para alcanzar un acuerdo global, un acuerdo que pueda ser vinculante, diferenciado según los niveles de desarrollo, para que se dé el Fondo Verde al que Francia aportará mil millones de dólares en los próximos años. Deseo que nos sigan otros países porque necesitamos este Fondo Verde para permitir a países que no tienen el nivel de desarrollo que puedan seguir creciendo a la vez que llevan a cabo la transición energética.

Señoras y señores,

Este es un momento triste para mí, en nombre de Francia, para los franceses que sufren, pero también es un momento de empuje y de responsabilidad. Por el mundo, por el planeta, debemos luchar contra el terrorismo. Debemos actuar en favor de la paz. Debemos reducir las desigualdades. Debemos hacer lo que tenemos que hacer para las generaciones futuras, hacer que París sea un éxito para el clima y que las Naciones Unidas puedan seguir siendo fieles al mandato que se le dio después de una guerra, una guerra terrible. Pero aún se nos plantean desafíos. Estamos seguros de que nos enfrentaremos a ellos si estamos juntos para reunirnos y así lograr esta victoria.

Gracias./.

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